sábado, 25 de diciembre de 2010

martes, 14 de diciembre de 2010

¿Eres un inútil crónico?


“Las grandes obras las sueñan los genios locos,
las ejecutan los luchadores natos
y las critican los inútiles crónicos”



¿Y tú qué?

¿Eres un genio...........loco?

o ¿un luchador nato?

o ¿simplemente un inútil crónico?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Instrucciones para el Adviento



Un día le pedí a Dios instrucciones para vivir en esta tierra...
Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:

Sé como el sol:
Levántate temprano y no te acuestes tarde.

Sé como la luna,
brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.

Sé como los pájaros,
come, canta, bebe y vuela.

Sé como las flores,
enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces

Sé como el buen perro obediente,
pero nada más a su Señor.

Sé como la fruta,
bella por fuera, saludable por dentro.

Sé como el día,
que llega y se retira sin alardes.

Sé como el oasis,
da tu agua al sediento.

Sé como la luciérnaga,
aunque pequeña emite su propia luz.

Sé como el agua,
buena y transparente.

Sé como el río,
siempre hacia adelante.

Y por sobre todas las cosas, sé como el cielo:
la morada de Dios.

lunes, 19 de julio de 2010

Ser fuerte



Ser fuerte es amar a alguien en silencio.
Ser fuerte es irradiar felicidad cuando se es infeliz.
Ser fuerte es intentar perdonar a alguien a quien nos cuesta perdonar.
Ser fuerte es esperar cuando no se cree en el retorno.
Ser fuerte es mantenerse en calma en momentos de desesperación
Ser fuerte es demostrar alegría cuando no se siente.
Ser fuerte es sonreír cuando se desea llorar.
Ser fuerte es hacer a alguien feliz cuando se tiene el corazón hecho pedazos.
Ser fuerte es callar cuando lo ideal sería gritar a todos su angustia.
Ser fuerte es consolar cuando se precisa de consuelo.
Ser fuerte es elogiar cuando se desea maldecir.
Ser fuerte es tener fe en aquello que no se cree.
Por eso, por más difícil que tu vida pueda parecer:
Ámala y sé Fuerte!

miércoles, 2 de junio de 2010

HONRAR EL CUERPO DE CRISTO


San Juan CRISOSTOMO decía: «No pensemos que
basta para nuestra salvación presentar al altar un cáliz de oro y
pedrería después de haber despojado a viudas y huérfanos.
¿Queréis de verdad honrar el Cuerpo de Cristo? No consintáis que
esté desnudo. No le honréis en el templo con vestidos de seda y fuera
le dejéis perecer de frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Este
es mi cuerpo, dijo también: Me visteis hambriento y no me disteis de
comer. Y: Cuando no lo hicisteis con uno de esos más pequeños,
tampoco conmigo lo hicisteis. Cristo anda errante y peregrino,
necesitado de techo; y tú te entretienes en adornar el pavimento, las
paredes y los capiteles de las columnas, y en colgar lámparas con
cadenas de oro. Al hablar así no es que prohíba que también se
ponga empeño en el ornato de la Iglesia; a lo que exhorta es a que
juntamente con eso, o, más bien, antes que eso, se procure el
socorro de los pobres. A nadie se culpó jamás por no haber hecho lo
primero; pero por no hacer lo otro se nos amenaza con el infierno».



"¿Qué es el pan? Cuerpo de
Cristo. ¿Qué se hacen aquellos que lo reciben? Cuerpo de Cristo. No
muchos cuerpos, sino un solo cuerpo. Si, pues, todos existimos por lo
mismo y todos nos hacemos lo mismo, ¿por qué no mostramos luego
también el mismo amor, por qué no nos hacemos también una sola
cosa en este sentido?»

viernes, 21 de mayo de 2010

Danos juventud, aunque sea sólo juventud interna

Ya casi no somos jóvenes:
la vida nos ha madurado, y envejecido.
El abanico de posibilidades se ha ido cerrando.
Y ahora, la vida es un camino prosaico, entre dos cunetas.

Sentimos la tentación del desengaño,
tantos cadáveres de nuestros ideales.
Nos sentimos cansados de luchar,
y quisiéramos ya una vida aburguesada.

Señor, consérvanos en la juventud.
No nos dejes caer en la tentación de la rutina
y el “dejarlo correr”.

Jesucristo, quisiéramos ser como Tú,
que no conociste la esclerosis de la edad madura,
y fuiste joven hasta la muerte violenta.
Danos juventud, aunque sea sólo juventud interna,
de espíritu.
Hay que ser jóvenes de mentalidad,
y no sólo en el vestido.

Consérvanos la imprudencia de la juventud.
La bendita imprudencia
que es capaz de jugarse la vida por un ideal:
capaz de ilusión y de amor.

Que nunca seamos viejos, ni carga muerta,
meros frenos para los demás.
No nos satisface ser sólo carteles, indicadores de peligro,
a lo largo del camino.

Líbranos, Señor, de ser incomprensivos
con los que nos siguen.
Ellos traen algo nuevo.
No queremos hacerles sufrir lo que hemos sufrido.

Enséñanos a cederles el paso, a tiempo.
Queremos aprovechar su energía, utilizar su crítica.
No queremos envejecerles,
contagiándoles nuestra vejez prematura.

Enséñanos, Señor, a retirarnos a tiempo.
Sin que tengan que bajarnos a la fuerza.

lunes, 3 de mayo de 2010

Gracias a Dios asesiné mis dioses



Hemos nacido estrepitosamente
en un mundo inclinado hacia la nada.
A un lado y otro, la desidia; enfrente
nada. Nada. Absolutamente nada.

Ni más ni menos que mortales. Esto
me basta. Sí. Me basta ser un hombre
condenado a morir. Libre de impuesto
de tal o cual celeste estado. Un hombre.

Tengo que hacer. Vivir. Vivir. Y luego
seguir viviendo mientras pueda. Digo
vivir, volcar mi vida como un dado. Juego
a ganarme la vida, dicen. Digo.

Gracias a Dios asesiné mis dioses,
vedme solo, sin más quehacer que hacerme
a mi gusto. Gritando a dios adioses
súbitamente entristecido, inerme.

Miradme. Amigos, os lo ruego. Oídme.
Amo a todos los hombres. Vivo en medio
de la calle. Callad. Callad. Oídme,
oh sí, oídme cantar…
y qué remedio¡