miércoles, 2 de junio de 2010

HONRAR EL CUERPO DE CRISTO


San Juan CRISOSTOMO decía: «No pensemos que
basta para nuestra salvación presentar al altar un cáliz de oro y
pedrería después de haber despojado a viudas y huérfanos.
¿Queréis de verdad honrar el Cuerpo de Cristo? No consintáis que
esté desnudo. No le honréis en el templo con vestidos de seda y fuera
le dejéis perecer de frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: Este
es mi cuerpo, dijo también: Me visteis hambriento y no me disteis de
comer. Y: Cuando no lo hicisteis con uno de esos más pequeños,
tampoco conmigo lo hicisteis. Cristo anda errante y peregrino,
necesitado de techo; y tú te entretienes en adornar el pavimento, las
paredes y los capiteles de las columnas, y en colgar lámparas con
cadenas de oro. Al hablar así no es que prohíba que también se
ponga empeño en el ornato de la Iglesia; a lo que exhorta es a que
juntamente con eso, o, más bien, antes que eso, se procure el
socorro de los pobres. A nadie se culpó jamás por no haber hecho lo
primero; pero por no hacer lo otro se nos amenaza con el infierno».



"¿Qué es el pan? Cuerpo de
Cristo. ¿Qué se hacen aquellos que lo reciben? Cuerpo de Cristo. No
muchos cuerpos, sino un solo cuerpo. Si, pues, todos existimos por lo
mismo y todos nos hacemos lo mismo, ¿por qué no mostramos luego
también el mismo amor, por qué no nos hacemos también una sola
cosa en este sentido?»

viernes, 21 de mayo de 2010

Danos juventud, aunque sea sólo juventud interna

Ya casi no somos jóvenes:
la vida nos ha madurado, y envejecido.
El abanico de posibilidades se ha ido cerrando.
Y ahora, la vida es un camino prosaico, entre dos cunetas.

Sentimos la tentación del desengaño,
tantos cadáveres de nuestros ideales.
Nos sentimos cansados de luchar,
y quisiéramos ya una vida aburguesada.

Señor, consérvanos en la juventud.
No nos dejes caer en la tentación de la rutina
y el “dejarlo correr”.

Jesucristo, quisiéramos ser como Tú,
que no conociste la esclerosis de la edad madura,
y fuiste joven hasta la muerte violenta.
Danos juventud, aunque sea sólo juventud interna,
de espíritu.
Hay que ser jóvenes de mentalidad,
y no sólo en el vestido.

Consérvanos la imprudencia de la juventud.
La bendita imprudencia
que es capaz de jugarse la vida por un ideal:
capaz de ilusión y de amor.

Que nunca seamos viejos, ni carga muerta,
meros frenos para los demás.
No nos satisface ser sólo carteles, indicadores de peligro,
a lo largo del camino.

Líbranos, Señor, de ser incomprensivos
con los que nos siguen.
Ellos traen algo nuevo.
No queremos hacerles sufrir lo que hemos sufrido.

Enséñanos a cederles el paso, a tiempo.
Queremos aprovechar su energía, utilizar su crítica.
No queremos envejecerles,
contagiándoles nuestra vejez prematura.

Enséñanos, Señor, a retirarnos a tiempo.
Sin que tengan que bajarnos a la fuerza.

lunes, 3 de mayo de 2010

Gracias a Dios asesiné mis dioses



Hemos nacido estrepitosamente
en un mundo inclinado hacia la nada.
A un lado y otro, la desidia; enfrente
nada. Nada. Absolutamente nada.

Ni más ni menos que mortales. Esto
me basta. Sí. Me basta ser un hombre
condenado a morir. Libre de impuesto
de tal o cual celeste estado. Un hombre.

Tengo que hacer. Vivir. Vivir. Y luego
seguir viviendo mientras pueda. Digo
vivir, volcar mi vida como un dado. Juego
a ganarme la vida, dicen. Digo.

Gracias a Dios asesiné mis dioses,
vedme solo, sin más quehacer que hacerme
a mi gusto. Gritando a dios adioses
súbitamente entristecido, inerme.

Miradme. Amigos, os lo ruego. Oídme.
Amo a todos los hombres. Vivo en medio
de la calle. Callad. Callad. Oídme,
oh sí, oídme cantar…
y qué remedio¡

domingo, 18 de abril de 2010

EXPERIENCIA DE RESURRECCIÓN





Hablar de resurrección desde la experiencia cotidiana de la vida, desde la visión de los problemas que vive nuestro mundo, desde nuestros propios problemas, sería abrirse a la vida que cada día trae cosas nuevas y descubrir el gozo escondido del vivir desde lo no planeado, ni pensado, ni programado sólo desde mi… pues Otro de Quien puedo fiarme lleva el timón de mi vida.




          • Cuando acierte a escoger la vida con confianza, en abandono a lo que la vida me da y me quita llegaré a descubrir el camino de la paz y la felicidad.

          • Cuando sea capaz de descubrir la riqueza de ceder y despojarme de mis criterios de eficacia y fecundidad, válidos y no válidos, llegaré a saborear el valor del reino.

          • Cuando me reconcilie con verdad, mi verdad sin caretas ni añadidos, me descubriré amada de verdad.

          • Cuando la otra persona sea para mi misterio y asombro, novedad que se acoge, realidad que puedo morar y acoger, entonces podré contemplar el rostro de Dios.

          • Cuando en mi pobreza acoja con misericordia a la otra persona, entonces conoceré el gozo entrañable de la ternura de Dios.

          domingo, 4 de abril de 2010

          Feliz Pascua de Resurrección



          Señor resucitado,
          tú que de las lágrimas en Getsemaní hiciste nacer las flores de la primavera,
          tú que del sufrimiento en el Gólgota hiciste brotar la luz después de la oscuridad,
          tú que transformas fuera de la tumba la angustia en alegría,
          tú que eres la fuente de la esperanza eterna para toda la humanidad.

          Nosotros que estamos cansados de la oscuridad de la división,
          nosotros que, llevando la cruz, erramos sobre esta tierra como por un desierto,
          nosotros que marchamos sobre el camino bordeado de espinas hasta la nueva
          aurora,
          aquí, hoy, en todos los valles que surcan nuestro país,
          las iglesias del norte y del sur se reúnen en una sola Iglesia,
          los cristianos del sur y del norte unen sus corazones llenos de alegría
          y cantan la alabanza de Dios en esta mañana nueva de Pascua.

          Señor Dios,
          para que seamos testigos vivos de tu resurrección,
          haz que nuestras manos ensangrentadas,
          por plantar clavos de odio y lanzar flechas de condena,
          sean manos que vendan las heridas, manos tendidas como signo de reconciliación.
          Sobre los caminos del sufrimiento,
          ayúdanos a encontrar nuestra voz para consolar y volver al camino de la paz.

          Finalmente, ayúdanos a comprender
          que somos capaces de transformar el pasado de muerte que hemos conocido.

          miércoles, 24 de marzo de 2010

          Renovarse o morir



          El águila es el ave de mayor longevidad entre las criaturas de su especie. Vive 70 años. Pero para alcanzar esa edad, al llegar a los 40 debe tomar una seria y difícil decisión; sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue aferrar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas, gruesas.



          ¡Volar se le hace ya muy difícil!



          Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o atravesar un doloroso proceso de renovación que dura 150 días. Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga necesidad de volar. Entonces el águila comienza a golpear su pico contra la pared hasta conseguir desgarrarlo y arrancarlo. Debe esperar el crecimiento de uno nuevo, con él que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a crecer, tendrá que desplumar sus plumas viejas y esperar a que renazca su plumaje. Después de cinco meses, emprende su vuelo de renovación y ... ¡a vivir 30 años más!.

          jueves, 18 de marzo de 2010

          Venga... camina



          Prefiero no moverme,
          estoy muy a gusto y tranquilo,
          ¿por qué ir allí y esforzarme
          si me puedo quedar aquí
          y además me va bien?

          Somos personas muy cómodas
          y solo nos gusta fijarnos en lo que conocemos,
          en lo que nos gusta, en lo que nos va bien…

          Lo que mejor conocemos
          es lo que nos da seguridad,
          preferimos dominar nuestro entorno
          a adentrarnos en un mundo desconocido
          y que nos hace inseguros y vulnerables.

          En estos días, nuestro ejemplo es Jesús,
          nunca se quedó estancado.
          Jesús no nos quiere quietos,
          nos quiere en camino.

          El cristiano es una persona
          en continuo movimiento,
          en continua búsqueda;
          una búsqueda de amor incondicional a los demás
          sin esperar recibir nada a cambio.
          Como el amor que Jesús nos brindó a nosotros
          cuando cargó con su Cruz.